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viernes, 7 de septiembre de 2012

LA MEDICINA EN AL ANDALUS (III)

El aprendizaje

 La enseñanza de la medicina se realiza en todo el Islan mediante tres sistemas:


  1. Enseñanza privada, donde el maestro es el que otorga la iyaza (licencia) para ejercer.
  2. Escuelas públicas, generalmente asociadas a un maristán, o en el mismo centro hospitalario.
  3. Escuelas privadas.
Plano del Maristan de Granada

 La exigencia de superar un examen para practicar la medicina aparece en Oriente en el año 931, la causa de imponer este examen parece ser que fue la muerte de un paciente por una negligencia médica, tras este luctuoso acontecimiento, el califa Muqtadir, obligó a que todo el que quisiera ejercer la medicina tuviera que superar un examen realizado por los más refutados médicos del momento. A finales del siglo X la obligatoriedad de estos exámenes se introdujo en al-Andalus.

 En la enseñanza personal privada existía una estrecha relación entre profesor y alumno, era común que el alumno viviera en la misma casa del maestro. La enseñanza recibida era teórica y práctica, una vez que el maestro consideraba que su alumno tenía los suficientes conocimientos le otorgaba la iyaza, para poder ejercer la medicina y transmitir los conocimientos obtenidos.

 La enseñanza institucionalizada se cultivó en al-Andalus, principalmente en Córdoba, Sevilla, Granada, Valencia y Toledo; pero no será hasta el siglo XIV cuando surgen las primeras madrasas -especie de centros de estudios superiores-. La primera de ellas es la construida en Málaga por el sufí Abu Allah al-Sahili en torno al 1334. Le sigue, en 1349, la de Granada, fundada por el hayib Ridwan, bajo el reinado de Yusuf (1333-1354)

Madrasa de Granada

 La madrasa granadina contaba con rentas propias que sufragaban el coste derivado del alojamiento de estudiantes y de la actividad docente desarrollada por los maestros. Radicaba este centro de estudios superiores enfrente de donde se encuentra actualmente la Capilla Real [1]

 Tenemos referencias de otro centro de enseñanza de materias relacionadas con la medicina, por ejemplo el existente en Guadix, dedicado especialmente a la botánica y la terapéutica en general. Su director era Aben Farag (siglo XIV) uno de los grandes botánicos andalusíes.

 La preocupación porque la titulación para la práctica médica fuera lo más completa posible llevó, por ejemplo, a Abu Giafar Ahmed ben Isaac al-Osaimi a escribir un libro con setenta y siete temas sobre como examinar a los aspirantes a doctores, la obra se titula "El método de examinar a los que desean probar sus conocimientos en medicina".

 En algunos casos, para estar seguros de la pericia del médico, se requería un testimonio, por escrito, de los pacientes que había tratado y curado; una iyaza expedida en el Albayzín granadino, en 1496, a Abul Hassan Ali ben Muhammad, especifica que fueron llamados a testificar a antiguos pacientes atendidos por él.

Anatomía

 Existe la idea, no sin cierto fundamento, que la aportación árabe al estudio de la anatomía fue inexistente, debido a la prohibición coránica de diseccionar cadáveres. No es del todo cierto tal aseveración. Al igual que en otros campos se observa que los preceptos coránicos no eran siempre seguidos de forma taxativa. No sería de extrañar que en el campo que nos ocupa ocurriera lo mismo.

 Rhazes, Avicena, Alí Abas, y por supuesto nuestro Abulcasis hicieron análisis anatómicos, la proliferación de obras, incluso monográficas, apoyan esta teoría. Averroes consideraba que el estudio de las partes del cuerpo, es decir la anatomía, es el objeto material de la medicina.

Estudio anatómico

 Abd al-Latif (1162-1231) investigó más de doscientos esqueletos, demostró la unidad del hueso sacro y contradijo la teoría que dividía la mandíbula en dos huesos; su lema era. "el testimonio es más confiable que doctrina de Galeno". Los autores andalusíes fijan en doscientos cuarenta y ocho los huesos del cuerpo humano -los griegos no fijan en ninguna parte la cifra exacta de los huesos-. ¿Si no se estudia el interior de un cuerpo humano, como se conocen estos detalles?, esto parece ser una prueba que los médicos andalusíes si diseccionaban cadáveres.

 Fidel Fernández Martínez [2] comenta. "los pacientes pobres, servían como motivos de enseñanza. Un proverbio popular en Granada decía: "se aprende a escarificar en la cabeza de los desheredados". Una vez muertos se utilizaban los cadáveres para llevar a cabo la disección, previo permiso del sultán, que parece no era muy difícil de conseguir.

 El continuo debate que se daba entre la racionalidad y la ortodoxia religiosa, y no sólo en el mundo islámico, demuestra la inquietud de ciertos intelectuales por demostrar que no sólo no son incompatibles sino que pueden coexistir sin menoscabo para la lógica y racionalidad. Esto es lo que me empuja a creer que la medicina musulmana, y por ende la andalusí, estudió la anatomía del ser humano, teniendo como una de sus fuentes de conocimiento la disección de cadáveres humanos, y no sólo de monos o cerdos.

Medicina interna - Patología

 En el campo de la patología, los médicos andalusíes alcanzaban un gran nivel, sobre todo alrededor del siglo XII, época en la que viven los tres grandes clínicos que dio al-Andalus a la medicina medieval: Avenzoar, Averroes y Maimónides.

 Averroes dice que no hay que conformarse con escuchar el relato de la dolencia del enfermo, sino que se precisa escudriñar una porción de síntomas: " Fijaos primero en la plétora, luego estudiad detenidamente el pulso y la orina, enseguida, los síntomas de cada órgano en particular".

 Averroes ya elaboró una lista de enfermedades e intenta su descripción monográfica. La rubéola y la viruela aparecen mu bien estudiadas.

 En diversos tratados médicos andalusíes se habla de la palpitación de las manos, de la amarillez del blanco de los ojos, y de la importancia que hay que dar al enfermo que marche con la espalda encorvada.

 Con Abulcasis se avanza en el estudio clínico y en la exploración de los enfermos - dio una de las primeras descripciones de la hemofilia, y fue uno de los primeros en dar una buena descripción de la lepra-. Con Avenzoar se inician vivisecciones, se vislumbra la función digestiva, con sospecha de que el intestino inferior puede absorber líquidos alimenticios, de donde se dedujeron la aplicación de enemas de leche.

 En el siglo XII progresa rápidamente la medicina interna. Ya son habituales las vivisecciones y las autopsias. Se distinguen, entre otras afecciones, las pericarditis, de los abscesos del pericardio, y de las endocarditis. Se habla de hipertrofia del corazón y de las retracciones en los orificios valvuladores. Se distinguen las úlceras corrientes de estómago. Se demuestra que viruela sólo puede aparecer una vez en la vida; que el reuma articular se adentra, en ocasiones, dando metástasis, en las vísceras profundas. Se comunica que los agentes morbosos, transmigran de unos órganos a otros; que el cerebro es el órgano que sirve para la memoria, la reflexión, y la imaginación.

 Más adelante, durante la peste que asoló Almería, médicos andalusíes como Ibn Jatima o Ibn al-Jatib, nos explican que la infección podía realizarse por medio de los vestidos y objetos domésticos, por los barcos que llegaban de un lugar infectado y por gentes que portaban la enfermedad, aunque ellos mismos estuvieran indemnes. Pleno acierto en todas las apreciaciones.

 NAzaríes son los médicos que nos informan, por ejemplo, de que hay una enfermedad producida por animalillos diminutos, que no se ven sin el auxilio de una lente, estamos ante los primeros parasitólogos.

 Cómo se habrá observado la aportación de la medicina andalusí en la detención de enfermedades y en su descripción patológica es de un valor incalculable.

La enfermedad en el mundo islámico medieval

La protección al enfermo en el mundo islámico medieval


(continuará)




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