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domingo, 9 de septiembre de 2012

LA MEDICINA EN AL ANDALUS ( y IV)

TRATAMIENTOS - TERAPÉUTICA

 En los tiempos inmediatamente posteriores a la conquista musulmana de Hispania, la medicina continuó estando en manos de los médicos cristianos y judíos. No hubo en estos primeros momentos llagada de médicos musulmanes, a lo más algunos curanderos y sanadores.

 Estos "médicos" musulmanes llegados a la Península con las primeras oleadas utilizaban unos recursos curativos mezcla de alquimia, magia, cábalas, etc. Pronto hubo una reacción contra estas prácticas curativas, por otro lado inútiles. La nueva etapa que se inicia, basada en el estudio y en la práctica científica, imprimirá a la terapéutica andalusí un carácter propio. La dietética, la medicina preventiva y la farmacología alcanzaron un desarrollo más que notable.

 La prevención terapéutica utilizada en al-Andalus, como en todo el universo islámico, es, como apunta Fernando Girón [1], una salud para ricos. Se hacen recomendaciones de donde vivir -lugares con aire sano-, sobre la vestimenta -algodón y pieles para invierno, primavera y otoño, lino para el verano-, sobre el sueño, se recomienda el ejercicio físico y, sobre todo, se hacen múltiples indicaciones sobre la alimentación y la bebida, recordemos las palabras del Profeta: "El estómago es la cámara del mal, y la dieta el principio del tratamiento". Veamos algunos de los consejos preventivos que nos legaron algunos de los mas grandes médicos andalusíes, se observará en ellos la especial atención a la dieta alimentaria:

Masaje terapéutico


 Maimónides: "La conservación de la salud se basa en dos normas que son no comer mucho y no dejar de hacer ejercicio", "la ventaja de beber vino son numerosas cuando se toma debidamente conserva la salud, y cura muchas enfermedades, sin embargo la borrachera es dañina para las personas", "El ejercicio expulsa los residuos nocivos, aunque estos procedan de alimentos de buena calidad y en adecuada cantidad"

Averroes: "El uso de la comida de acuerdo con las normas de medicina, previene la enfermedad".

Médicos andalusíes en un banquete


Ibn al-Baytar: "El agua pura mejora la excelencia del cuerpo humano, facilita sus movimientos y va bien para las vísceras y la cabeza"

El interés y desarrollo alcanzado por la terapéutica se demuestra en la cantidad de tratados que se escribieron al respecto, como botón de muestra cabe citar a Ibn al-Baytar al-Malaqui, "Kitab al-yami li-mufradat al-adwiya wa-l-agdiya", Maimónides, "Tadbir al-sihha" (Régimen de salud) y, quizás el mejor de todos en cuanto a la prevención de las enfermedades, el "Kitab al-wusul l-hifz al-sihha" (Libro del cuidado de la salud según las estaciones del año) del murciano Ibn al-Jatib.

Farmacología

Boticario musulmán

 La farmacología árabe tiene sus antecedentes en la "Materia médica" de Dioscórides, pero también tiene raíces iraníes e indias. Con el tiempo la farmacología en el mundo árabe se convirtió en una profesión respetada, separada de la medicina. El al-Andalus los primeros pasos importantes, dentro de la terapéutica farmacológica se dan en tiempos de Abd al-Rahmán II, de la mano de Hamdis ibn Abban, y el cristiano Yawad.

Boticario estudiando fórmulas

 Los médicos andalusíes preferían siempre los medicamentos simples a los compuestos. Dentro de los simples los alimenticios a los farmacológicos; y cuando no había más remedio que acudir a los compuestos elegían siempre los que lo eran en menor grado.

 Al-Andalus dio, como no podía ser de otra forma, grandes farmacólogos: Ibn Llana (m. Zaragoza, 1040), Ibn Wafid (m. Toledo, 1075), el almeriense al-Rumayli (siglos XI), Obn al-Bagunis (m. Toledo, 1052),al-Bakri (m. 1094), el judío Ibn Baklaris (siglos XI-XII), y, sobre todo, el malagueño Ibn al-Baytar (M´laga 1197, Damasco 1248) que es, sin duda, el máximo exponente de la farmacología en el mundo islámico.

Cirugía

 No gozaba de demasiado prestigio en el mundo islámico. En un principio su práctica quedó en manos de artesanos que, de modo empírico, basándose sólo en su propia experiencia, intentaron resolver, las más de las veces desafortunadamente, los problemas de los pacientes que requerían intervención quirúrgica.

 Este estado de cosas cambió en al-Andalus gracias a dos magníficos cirujanos andalusíes, el cordobés Abulcasis y el levantino Muhammad al-.Safra

Cirujano practicando una trepanación

 Un personaje, por el que debo reconocer siento especial debilidad, merece una especial atención, éste no es otro que Abul Qasim (Abulcasis) (Medina Azahara 936, h. 1013). Abulcasis fue el que dio a la cirugía autentico derecho de ciudadanía. A él se debe que, un arte considerado hasta entonces despreciable y propio de barberos y buscavidas, fuera elevado a la categoría de profesión respetable.

Tratado de cirugía de Abulcasis

 No obstante el propio Abulcasis no era partidario de acudir a la cirugía sino cuando los demás remedios hubieran fracasado: "Nunca se debe acudir a la cirugía, hasta que se compruebe que son impotentes los remedios usuales. En ninguna circunstancia se harán operaciones desesperadas, ya que la cirugía no es admisible más que cuando el estado del enfermo permita posibilidades de éxito. Si el médico no ha determinado su verdadera causa; si guarda duda en su conciencia, es un crimen intentar operaciones que pueden poner en peligro la vida o la salud de un semejante"

 Abulcasis describió la litotomía, amputaciones, operaciones de fístula, hernia, trepanaciones, etc., aconsejó el uso del catéter de plata en lugar del de bronce, el empleo de distintos tipos de sutura que merece la pena repasar: " Algunos médicos de la secta empírica [seguramente se refiere el hindú Susruta] han referido el siguiente procedimiento para tratar heridas intestinales poco extensas: se cogen hormigas de cabeza grande se unen los bordes de la herida y se aplica una hormiga que tenga la boca abierta sobre los dos labios de la misma, cuando haya cerrado la boca, aproximando las mandíbulas, se le corta la cabeza que queda clava uniendo la herida (...) También pueden suturarse los intestinos con hilos finos que se sacan de los intestinos de los animales(...) Los dos métodos de sutura, están aún en el estadio experimental"

 Otra de las muchas aportaciones de Abulcasis a la cirugía medieval fue el diseño de múltiples instrumentos quirúrgicos, como por ejemplo, un espéculo vaginal y un fórceps obstétrico -anticipándose a Chamberlain-, también él es la más temprana referencia al catgut. Abulcasis nos habla de un vendaje sólido y duro, hecho con telas y tierra mojada en el que, una vez seco, se abren ventanas para curar las úlceras consecutivas a la cauterización, no es, ni más ni menos, que la escayola actual.

 El tratamiento de las fracturas preocupaba enormemente a los médicos andalusíes; así, al-Zahrawi y al-Safra se lamentan del gran número de algebristas [2] que se decidan a practicar este arte sin haber recibido la adecuada instrucción de manos de algún maestro o sin haber estudiado ningún libro, al-Safra incluso insta a las autoridades a prohibir ejercer esta profesión a todos los algebristas que no están instruidos: "He podido comprobar como el número de algebristas es abundantísimo, pero no he visto a ninguno de ellos seguir el camino de la correcta técnica, salvo un cristiano de Valencia. También he conocido a quién se le acercaba por su talento y era semejante a él. Es cuanto al resto de los que se dedican a este arte, lo correcto sería prohibirles el ejercicio de su profesión legalmente"

 Otras muchas cosas aportaron los médicos andalusíes a la cirugía, por ejemplo, la desinfección y la antisepsia -los médicos se lavaban las manos con agua en la que habían destilado azahar, mirto, rosas y claveles-, también utilizaron la anestesia desde los primeros tiempos del Islam -mandrágora, bany, cannabis, etc.-, que se aplicabapor medio de esponjas que se introducián en la boca del paciente y provocaba sopor.

Conclusiones

 Creo que se ha demostrado la importancia que tuvo la práctica médica en al-Andalus y la gran aportación que hicieron al avance de la medicina. En esto, como en otras muchas cosas, debemos estar orgullosos del legado que, desde tierras españolas, se hizo al avance de la medicina.

[1] Historia de la Ciencia y la Tecnología, vol. 8, p.19
[2] No confundir con ñas personas que se dedicaban al estudio del álgebra

NOTA: No expongo la bibliografía utilizada por ser esta muy extensa. Si alguien está interesado me lo puede comunicar y se la facilitaré.



viernes, 7 de septiembre de 2012

LA MEDICINA EN AL ANDALUS (III)

El aprendizaje

 La enseñanza de la medicina se realiza en todo el Islan mediante tres sistemas:


  1. Enseñanza privada, donde el maestro es el que otorga la iyaza (licencia) para ejercer.
  2. Escuelas públicas, generalmente asociadas a un maristán, o en el mismo centro hospitalario.
  3. Escuelas privadas.
Plano del Maristan de Granada

 La exigencia de superar un examen para practicar la medicina aparece en Oriente en el año 931, la causa de imponer este examen parece ser que fue la muerte de un paciente por una negligencia médica, tras este luctuoso acontecimiento, el califa Muqtadir, obligó a que todo el que quisiera ejercer la medicina tuviera que superar un examen realizado por los más refutados médicos del momento. A finales del siglo X la obligatoriedad de estos exámenes se introdujo en al-Andalus.

 En la enseñanza personal privada existía una estrecha relación entre profesor y alumno, era común que el alumno viviera en la misma casa del maestro. La enseñanza recibida era teórica y práctica, una vez que el maestro consideraba que su alumno tenía los suficientes conocimientos le otorgaba la iyaza, para poder ejercer la medicina y transmitir los conocimientos obtenidos.

 La enseñanza institucionalizada se cultivó en al-Andalus, principalmente en Córdoba, Sevilla, Granada, Valencia y Toledo; pero no será hasta el siglo XIV cuando surgen las primeras madrasas -especie de centros de estudios superiores-. La primera de ellas es la construida en Málaga por el sufí Abu Allah al-Sahili en torno al 1334. Le sigue, en 1349, la de Granada, fundada por el hayib Ridwan, bajo el reinado de Yusuf (1333-1354)

Madrasa de Granada

 La madrasa granadina contaba con rentas propias que sufragaban el coste derivado del alojamiento de estudiantes y de la actividad docente desarrollada por los maestros. Radicaba este centro de estudios superiores enfrente de donde se encuentra actualmente la Capilla Real [1]

 Tenemos referencias de otro centro de enseñanza de materias relacionadas con la medicina, por ejemplo el existente en Guadix, dedicado especialmente a la botánica y la terapéutica en general. Su director era Aben Farag (siglo XIV) uno de los grandes botánicos andalusíes.

 La preocupación porque la titulación para la práctica médica fuera lo más completa posible llevó, por ejemplo, a Abu Giafar Ahmed ben Isaac al-Osaimi a escribir un libro con setenta y siete temas sobre como examinar a los aspirantes a doctores, la obra se titula "El método de examinar a los que desean probar sus conocimientos en medicina".

 En algunos casos, para estar seguros de la pericia del médico, se requería un testimonio, por escrito, de los pacientes que había tratado y curado; una iyaza expedida en el Albayzín granadino, en 1496, a Abul Hassan Ali ben Muhammad, especifica que fueron llamados a testificar a antiguos pacientes atendidos por él.

Anatomía

 Existe la idea, no sin cierto fundamento, que la aportación árabe al estudio de la anatomía fue inexistente, debido a la prohibición coránica de diseccionar cadáveres. No es del todo cierto tal aseveración. Al igual que en otros campos se observa que los preceptos coránicos no eran siempre seguidos de forma taxativa. No sería de extrañar que en el campo que nos ocupa ocurriera lo mismo.

 Rhazes, Avicena, Alí Abas, y por supuesto nuestro Abulcasis hicieron análisis anatómicos, la proliferación de obras, incluso monográficas, apoyan esta teoría. Averroes consideraba que el estudio de las partes del cuerpo, es decir la anatomía, es el objeto material de la medicina.

Estudio anatómico

 Abd al-Latif (1162-1231) investigó más de doscientos esqueletos, demostró la unidad del hueso sacro y contradijo la teoría que dividía la mandíbula en dos huesos; su lema era. "el testimonio es más confiable que doctrina de Galeno". Los autores andalusíes fijan en doscientos cuarenta y ocho los huesos del cuerpo humano -los griegos no fijan en ninguna parte la cifra exacta de los huesos-. ¿Si no se estudia el interior de un cuerpo humano, como se conocen estos detalles?, esto parece ser una prueba que los médicos andalusíes si diseccionaban cadáveres.

 Fidel Fernández Martínez [2] comenta. "los pacientes pobres, servían como motivos de enseñanza. Un proverbio popular en Granada decía: "se aprende a escarificar en la cabeza de los desheredados". Una vez muertos se utilizaban los cadáveres para llevar a cabo la disección, previo permiso del sultán, que parece no era muy difícil de conseguir.

 El continuo debate que se daba entre la racionalidad y la ortodoxia religiosa, y no sólo en el mundo islámico, demuestra la inquietud de ciertos intelectuales por demostrar que no sólo no son incompatibles sino que pueden coexistir sin menoscabo para la lógica y racionalidad. Esto es lo que me empuja a creer que la medicina musulmana, y por ende la andalusí, estudió la anatomía del ser humano, teniendo como una de sus fuentes de conocimiento la disección de cadáveres humanos, y no sólo de monos o cerdos.

Medicina interna - Patología

 En el campo de la patología, los médicos andalusíes alcanzaban un gran nivel, sobre todo alrededor del siglo XII, época en la que viven los tres grandes clínicos que dio al-Andalus a la medicina medieval: Avenzoar, Averroes y Maimónides.

 Averroes dice que no hay que conformarse con escuchar el relato de la dolencia del enfermo, sino que se precisa escudriñar una porción de síntomas: " Fijaos primero en la plétora, luego estudiad detenidamente el pulso y la orina, enseguida, los síntomas de cada órgano en particular".

 Averroes ya elaboró una lista de enfermedades e intenta su descripción monográfica. La rubéola y la viruela aparecen mu bien estudiadas.

 En diversos tratados médicos andalusíes se habla de la palpitación de las manos, de la amarillez del blanco de los ojos, y de la importancia que hay que dar al enfermo que marche con la espalda encorvada.

 Con Abulcasis se avanza en el estudio clínico y en la exploración de los enfermos - dio una de las primeras descripciones de la hemofilia, y fue uno de los primeros en dar una buena descripción de la lepra-. Con Avenzoar se inician vivisecciones, se vislumbra la función digestiva, con sospecha de que el intestino inferior puede absorber líquidos alimenticios, de donde se dedujeron la aplicación de enemas de leche.

 En el siglo XII progresa rápidamente la medicina interna. Ya son habituales las vivisecciones y las autopsias. Se distinguen, entre otras afecciones, las pericarditis, de los abscesos del pericardio, y de las endocarditis. Se habla de hipertrofia del corazón y de las retracciones en los orificios valvuladores. Se distinguen las úlceras corrientes de estómago. Se demuestra que viruela sólo puede aparecer una vez en la vida; que el reuma articular se adentra, en ocasiones, dando metástasis, en las vísceras profundas. Se comunica que los agentes morbosos, transmigran de unos órganos a otros; que el cerebro es el órgano que sirve para la memoria, la reflexión, y la imaginación.

 Más adelante, durante la peste que asoló Almería, médicos andalusíes como Ibn Jatima o Ibn al-Jatib, nos explican que la infección podía realizarse por medio de los vestidos y objetos domésticos, por los barcos que llegaban de un lugar infectado y por gentes que portaban la enfermedad, aunque ellos mismos estuvieran indemnes. Pleno acierto en todas las apreciaciones.

 NAzaríes son los médicos que nos informan, por ejemplo, de que hay una enfermedad producida por animalillos diminutos, que no se ven sin el auxilio de una lente, estamos ante los primeros parasitólogos.

 Cómo se habrá observado la aportación de la medicina andalusí en la detención de enfermedades y en su descripción patológica es de un valor incalculable.

La enfermedad en el mundo islámico medieval

La protección al enfermo en el mundo islámico medieval


(continuará)




jueves, 6 de septiembre de 2012

LA MEDICINA EN AL ANDALUS (II)

LITERATURA MÉDICA (continuación)

Obras de farmacología

 Quizás fue este campo uno de los más significativos, dentro de la literatura médica, más fructíferos de la producción andalusí.

 Los botánicos-farmacólogos andalusíes seguían una metodología de trabajo:

  1.  Recoger las aportaciones de Dioscórides y otros autores tanto clásicos como árabes orientales.
  2. Incrementar la lista con los nombres y descripciones de otros simples no mencionados por  Dioscórides y la tradición posterior -tanto andalusí como de otras culturas-
  3. Llevar a cabo la clasificación. Estos conatos de clasificación culminaron, a principios del siglo XII, con la "Umda", atribuida al sevillano Abul Jayr, en la que aparece el primer intento conocido de clasificación taxonómica de los vegetales.
Tratado de botánica de al-Gafiqui

 Uno de los pioneros en esta materia fue el muladí Ibn Yulyul (Córdoba, siglo X), ya participó en la traducción de la Materia médica de Dioscórides, siendo posteriormente autor de "La explicación de los nombres de los medicamentos simples del libro de Dioscórides" en la que señaló los sinónimos de los medicamentos mencionados en la obra del sabio griego, en otras lenguas conocidas, facilitando así su identificación.

 Otros autores de la especialidad farmacológica fueron: Said ben abd Rabbihi (m. en 953-54 o 966-67), que entre otras obras escribió el "Kitab al-agrabadin" que es un tratado sobre los medicamentos compuestos; HAmid ibn Samayun (m. 1001) autor de un tratado de simples organizado alfabéticamente; Abd al.Rahmán ibn Ishaq ibn al-Haytam, médico predilecto de Almanzor, autor de un tratado sobre los remedios específicos titulado "Al Itidad"

 Posiblemente el más destacado de los farmacólogos andalusíes, y musulmanes en general, fuese el malagueño Abu Muhammad Abd Allah ibn Ahmad Diya-l- Din al-Malaqui, más conocido por Ibn al BAytar (m. 1248). ëste viajero incansable y jefe de herboristas de palacio en El Cairo, es autor de una monumental obra que recoge mil quinientas drogas provenientes de fuentes clásicas y otras quinientas de origen árabe, su "Al-yami li-mufradat ad-adwiya wal afdiya" (Colección de nombres de alimentos y medicamentos simples) es la obras más completa y sistematizada de la farmacología medieval musulmana.

Tratados de oftalmología

 Una especialidad que alcanzó un alto nivel dentro de la medicina andalusí fue la oftalmología, demostración de este hecho es la amplia bibliografía existente sobre esta especialidad médica.

 El cordobés Abu Mutarrif al-Rahmán ben Muhammad (Ibn Wafid) (m. 1075) escribió el tratado "Tadqiq al-nazar fi ilal hassat al-basar" (Observaciones sobre el tratamiento de las enfermedades de los ojos); Abu Bakr Muhammad (1110-1198) fue autor de una obra similar.

 Pero los pilares de la oftalmología andalusí corresponden al siglo XII; me refiero a Sulaiman ben HArit al-Kuwati (Alcoati) [1] autor de la obra más difundida de cuantas se escribieron sobre el tema, el Kitab al-uyun" (Libro del ojo), en el que trata de la anatomía del ojo, mencionando también enfermedades que pueden afectarle, operaciones, y tratamientos con simples para las enfermedades oculares. El otro gran oftalmólogo andalusí fue Muhammad ibn Qassum ibn Aslam al-Galiqi, éste cordobés es autor del Kitab al-mursid fi-l-kuhl" (Guía del oculista) en el que se recogen gran cantidad de drogas de utilidad oftálmica, igualmente describe instrumentos operatorios de utilidad para esta disciplina.


Tratados sobre otras especialidades médicas

 Los médicos andalusíes nos han legado tratados sobre diversas especialidades médicas, amén de las ya mencionadas.

 En obstetricia tenemos la obra de Arib ben Said (Córdoba 918-980) autor del "Libro de la generación del feto, régimen de embarazadas y recién nacidos", en el se ocupa también de sexología, ginecología, y pedriatría. Un detalle curioso del libro es que en el se habla de un caso de de hermafroditismo.

 Muy pronto aparece un tratado sobre la interpretación clínica de la orina, a la que los médicos musulmanes otorgan gran importancia, la obra fue escrita por Klaed ben Yazid ben Rumi.

 El gran Maimónides nos legó obras específicas sobre varias especialidades. ·Tratado sobre las hemorroides", "Tratado sobre el asma", "Tratado sobre el coito", etc., otra obra curiosa en el "Kitab al-misad" (Libro de la almohada) de la que es autor Ibn al-Wafid (1007-1074).

Maimónides

 La gran peste que asoló Almería en 1348, y que posteriormente se extendió por toda Andalucía, dio lugar a algunas obras sobre esta grave enfermedad; cabe mencionar la del almeriense Abu Yafar Ahmad ibn Ali ibn Jatima (m. 1369); la de Alí al-Sagri (1327) o la del visir de Muhammad V, Lisan al-din ibn al-Jatib (1313-1374)

TEORÍA Y PRÁCTICA

Estructura de la Medicina según Ibn Rusd

La práctica médica

 Hubo una medicina académica pero también existió siempre otra medicina más empírica. Este bagaje médico puramente empírico y pragmático está lleno de reglas de vida higiénica y sanitaria e indicaciones dietéticas.

 Desde los primeros tiempos el ejercicio médico se vio estratificado en una serie de gradaciones. A la más alta categoría, el hakim (maestro), seguían otros títulos, como el de tabib o rabám, que no podrían concederse a un cirujano - es conocido el poco respeto que la sociedad musulmana de la época tenía hacia la práctica quirúrgica-; otra categoría de rango inferior era la de mutatabid, que se puede traducir como la de un simple práctico sin conocimientos académicos; en el último peldaño estaba el mudawi o curandero, que ejercía su "ciencia" en los ámbitos rurales o en los abigarrados zocos de las madinas musulmanas.

 Médico pasando consulta

 En un principio los practicantes de la ciencia médica eran a la vez médicos, cirujanos, y farmacéuticos. Quizás fuese a partir de Avenzoar, considerado el primer "médico puro", con el que se empiezan a separar las tres actividades mencionadas.

 La práctica médica, con el paso del tiempo, fue cada más reglada, en algunos manuales se prescriben hasta las normas indumentarias y cosméticas del que debía visitar a los enfermos.

 Un antiguo manuscrito de Estambul dice en su prólogo: "quién quiera convertirse en médico provechoso y sabio, deberá guiarse por las recomendaciones del sabio Hipócrates", esta indicación quizás sea el inicio del juramento hipocrático mantenido aún en la actualidad.

Médicos realizando el juramento hipocrático

 La exploración de los enfermos se reducía a escuchar el relato del paciente, completándolo con alguna pregunta aclaratoria. Fijaron su atención, desde el principio, en el examen de la orina, de la que debieron ser verdaderos expertos en su interpretación, y el control del pulso.

[1] Algunos autores hablan de su origen godo, otros mencionan que era judío.
[2] Esto podría dar pie a pensar que en el Islam existieron organizaciones médicas (sinf), según apuntan Mª Mar García Torres y Mª Dolores de la Hoz en su prólogo para la obra de Fidel Fernández Martínez "La medicina árabe en España"

CONTINUARÁ

domingo, 2 de septiembre de 2012

La Medicina en Al Andalus

INTRODUCCIÓN


 La medicina en el mundo islámico, y por consiguiente el andalusí, alcanzó un nivel de altísima cotas; por el contrario en el mundo cristiano se encuentra estancada, prisionera de los monasterios y la religión. Para el cristiano occidental sólo el alma y sus enfermedades interesan - cuantas cosas se perdieron por el extremismo religioso -

 La medicina árabe-islámica, y por ende la andalusí, pertenece al saber médico clásico. Se trata de la conjunción de una ciencia y un arte.

 La medicina fue, de todas las disciplinas practicadas en esa época, la más interconfesional, también entre los médicos donde se pueden encontrar las actitudes más "filosóficas y materialistas". La medicina fue sin duda una de las moradas preferidas de la racionalidad -de la que la Edad Media no andaba sobrada precisamente-.

 La medicina andalusí fue admirada por los hispanocristianos, reconociendo en ella una superioridad manifiesta sobre la existente en sus propios reinos; muchos reyes y magnates cristianos fueron a Al Andalus a curar sus dolencias, por ejemplo Sancho el Craso.

Alfonso X conversando con médicos árabes

 Muchas serían las bondades que podrían enumerarse de la medicina andalusí, por ejemplo, el elevado nivel que alcanzó la botánica, la farmacología y la investigación médica. Fue en Al Andalus donde se dignificó la práctica quirúrgica gracias a personajes como Abul Qasim al-Zahrawi o a Muhammad al-Safra, que alcanzaron las más altas cotas en especialidades como la oftalmología y la epidemiología.

 LITERATURA MÉDICA

Traducciones

 Desde los primeros tiempos del Islam varios califas sintieron atracción por la recuperación de la cultura clásica, predominantemente la helénica, solicitando, unas veces como botín de guerra y otras como obsequio, libros de las más diversas materias. Es en línea con esta tradición como se empiezan a relizar en Al Andalus traducciones de textos clásicos.

 El basileus bizantino Constantino VII Porfirogeneta envió como regalo a Abd al-Rahmán II un ejemplar de la Materia Médica de Dioscórides. Ante la imposibilidad de realizar una traducción correcta, el emir cordobés solicitó que le fuera enviado un traductor; el emperador bizantino le envió al monje Nicolás,éste junto a un grupo de botánicos y médicos cordobeses, entre los que se encontraban Hasdai ibn Shaprut, Ibn Yulyul y Muhammad ibn al-Kattani realizaron la primera traducción realizada sobre temas médicos.

Representación de la Mandrágora. Traducción de la Materia Médica

 Tras esta primera traducción se crea una escuela de traducción en Córdoba, ésta institución será pionera en la especial dedicación de los andalusíes hacia el tema de la botánica, la farmacología y la medicina.

Tratados médicos andalusíes

 Los médicos andalusíes no se limitaron exclusivamente a estudiar a los clásicos, también fueron prolijos a la hora de redactar sus propios compendios médicos tratando los más diversos temas. En muchas ocasiones fueron verdaderos maestros que sirvieron de guía a generaciones de médicos en los siglos posteriores al fin de Al Andalus.

 Posiblemente el primer tratado médico andalusí es el de Abu Maewan Abd al-Malik ibn Habib (Huetor de Vega h. 790 -Córdoba 853), fue autor del Kitab al-Arab (Libro de la Medicina de los árabes). La obra se divide en dos partes: en la primera refleja lo que se da en llamar "medicina del Profeta", compendio de la medicina tradicional árabe -con mucho de empirismo y algo de racionalidad-; la segunda parte está dedicada a la mención de medicamentes simples a la vez que propone una terapéutica basada en los principios de Galeno. Según Fernando Girón [1], es la primera vez que se escribe el Al Andalus sobre medicina científica. Otro de los pioneros de la literatura médica andalusí fue Abd al-Malak ben Habur (m. 987 Córdoba)

 Será en el siglo X cuando aparecerán los primeros grandes maestros de la medicina andalusí. El primero que hay que citar es Abul Qasim al-Zahrawi (Abulcasis) (Medina Azahara h. 936 -Córdoba 1013), su gran obra es el Kitab al-tasrif li-man ayiza al-taalif (Libro que permite actuar a quién quiere prescindir de otras compilaciones). La obra tiene objetivos pedagógicos, así lo demuestra el propio título y la introducción del mismo en la que aparece dedicado a sus estudiantes.

Instrumentos quirúrgicos en el Tasrif

 El Tasrif es la obra de un médico y cirujano. En sus treinta libros pasa revista a la medicina clínica y general, estudia la naturaleza del hombre y su temperamento; anatomía, patología -analiza más de trescientas enfermedades, siendo uno de los primeros en la descripción de la hemofilia-; también se ocupa de higiene y dieta; aporta el primer tratamiento independiente de cosmética escrito en al-Andalus y, sobre todo, es un grandísimo tratado de cirugía.

 Uno de sus discípulos, Ibn Wafid (Córdoba, h. 1007) escribió varias obras médicas, prestando especial atención al régimen dietético y a la farmacología.

 En los siglos XI y XII, al-Andalus fue la patria de una gran familia de médicos, los Banú Zhur, de ésta familia sobresalió con luz propia Abu Marwan Abd al-Malik ben Zhur (Avenzoar) (Sevilla 1090-1162). Avenzoar, hijo y nieto de médicos, y padre y abuelo de médicos, tiene una especial peculiaridad, al contrario de los grandes sabios que cultivan las más variadas artes y ciencias; Avenzoar se dedicó exclusivamente a la medicina.

Avenzoar

 Entre sus numerosas obras destaca el Kitab al-Taysir fi-l-mudawa wa l-tadbir (Libro de la simplificación de la terapéutica y la dieta). En esta obra, escrita a instancias del califa Abd al-Mumin, aparece, por primera vez, el absceso de pericardio y su tratamiento. Se muestra en su obra partidario de la cirugía y la preparación de las medicinas -posiblemente sea una primera separación de funciones entre la medicina, la cirugía, y la farmacia.

 Avenzoar está considerado como el mayor de los clínicos andalusíes, un Rhazes andaluz. Averroes le consideraba el mejor médico de la historia después de Galeno.

 Un coetáneo, y amigo según algunas fuentes, de Avenzoar, fu Abu Walid Muhammad ben Ahmad ben Rush (Averrores) (Córdoba 1126 - Marrakech 1198)

Estatua de Averroes en Córdoba

 El gran erudito Averroes, cadí de Córdoba y Sevilla, alumno del médico extremeño Abu Yafar Harum, de Trujillo, escribió, en el campo de la medicina el Kitab al-Kullyyat fi l-tibb (Libro de las generalidades sobre la Medicina), en esta obra, dividida en siete partes, Averroes trata los más diversos temas médicos, abarcando desde la anatomía a la terapéutica.

 No solo fueron musulmanes los que destacaron en la teoría y la práctica médica en las tierras de al-Andalus. Otro de los pueblos que habitaban la Península Ibérica también gozaban de una reputada tradición médica; me estoy refiriendo al pueblo hebreo. De entre los judíos cabe mencionar a Musa ben Maymum (Maimónides) (Córdoba 1135 - Fustat 1204), más conocido por su obra filosófica, como algún otro de los mencionados. El que fuera médico de los ayubíes, tras su obligado exilio, nos legó diversas obras médicas como son los Aforismos médicos.

Estatua de Maimónides. Córdoba

 Sería interminable la lista de los autores médicos andalusíes, y no es objetivo de este trabajo circunscribirse a la literatura médica; pero no quiero terminar este apartado sin mencionar a Abu Bakr Muhammad (1110-1198), hijo de Avenzoar, que escribió un comentario del poema de Avicena sobre la medicina; o el granadino Al Luachy (siglo XIII) autor de La llave para la salud del cuerpo y del alma, obra dividida en siete partes: de los órganos, de la salud, de las enfermedades, de los alimentos, de los medicamentos, de la higiene, y de la terapéutica.

Tratados de cirugía

 Amén de las obras que se podrían denominar enciclopédicas sobre medicina general, también se escribieron numerosas obras especializadas en las distintas ramas de la medicina.

 En cirugía Abulcasis proporcionó el primer, y principal, manual que se realizó sobre la medicina quirúrgica. La cirugía del Tasrif contenía, por un lado, conocimientos de la Antigüedad, inspirados en Paulo de Egina, y por otro, innovaciones propias de Abulcasis o importadas del Oriente islámico.

 En el Kitab al-Tasrif  la parte quirúrgica se divide en dos: la primera se dedica al uso del cauterio [2], la segunda habla de las ablaciones, las luxaciones y las fracturas. En el texto aparecen doscientos instrumentos qirúrgicos, muchos de ellos diseñados por el propio autor.

 En el Tasrif hay cincuenta y seis capítulos dedicados a la cauterización, noventa y nueve a la oftalmología y las enfermedades quirúrgicas; de la oculística hay que destacar la descripción de las operaciones de cataratas, incluso las blandas -por succión-, la dedica especial atención a la cirugía vascular y a la extracción y curación de las heridas de flecha, etc.


 A pesar de todo la cirugía, en gran parte por las prevenciones del Islam al respecto, no florecía por esos tiempos en al-Andalus; significativa es la exposición que hace el propio Abulcasis en sus obras:

«La cirugía no florece en nuestra tierra y en ésta época, de tal manera que dicho saber está a punto de desaparecer, casi sin dejar huella. Quedan algunos restos de la misma en los libros de los antiguos, pero son tantas las adulteraciones, llevadas a cabo por las manos de los copistas y tantos y tan graves los errores, que su significado se ha vuelto oscuro y su comprensión imposible»

[1] Historia de la Ciencia y de la Técnica, vol. 8 (Occidente Islámico medieval)
[2] se trata de calentar un instrumento médico y aplicarlo sobre el lugar del cuerpo apropiado.

(CONTINUARÁ)